Adicciones

¿Qué es una adicción? Y ¿por qué nos volvemos adictos a algo/alguien? No pretendo tener conocimiento científicamente comprobado sobre el tema, pero tengo mis propias experiencias y observaciones mezcladas con lo que he aprendido estudiando la filosofía del Yoga durante los últimos cinco años.

Tal vez podríamos decir que hay de adicciones a adicciones. Hay las que nos dañan de manera más visible ya que afectan más rápido al cuerpo y la mente como las drogas y el alcohol y son en las que normalmente pensamos cuando se habla de adicciones.

Además, durante los últimos diez o quince años se habla de la adicción al azúcar o comida en general. La adicción al azúcar es al parecer precida a la del alcohol y las drogas, ya que se dice que al tratar de dejar el azúcar, el cuerpo tiene síntomas de abstención.

Cuando se es adicto a la comida, se mueve uno más hacia el tema de la adicción mental o emocional, que obviamente también estan presentes en las adicciones mencionadas. Come uno para compensar alguna emoción difícil como estrés o tristeza y en muchos casos no está uno conciente de ese patrón de comportamiento.

Según la filosofía del Yoga, la mayoría de seres humanos tenemos una sensación de vacío dentro de nosotros. Algunos más marcada que otros, y gran parte de nuestras acciones en este mundo están orientadas hacia llenar ese vacío. La mayoría de nosotros no estamos concientes de ello. Ese vacío existe porque no estamos conectados con nosotros mismos. Desde que nacemos estamos acostumbrados a buscar en el mundo exterior lo que ya tenemos en el mundo interior, pero mientras más buscamos afuera, menos estamos conectados adentro. Lo que básicamente estamos buscando es amor, paz y libertad.

El mundo exterior es temporal y en constante cambio, así que por más que tratamos de llenar nuestro vacío con objetos y personas que se mueven en ese mundo, seguimos sintiendonos insatisfechos. De ahí las adicciones más subtiles como el trabajo, las compras, la comida, entre otras, y mis adicciónes: los problemas y el drama.

Estas adicciónes también nos hacen sentir que tenemos una especie de propósito en la vida: si ahorro lo suficiente y me puedo comprar los zapatos de la marca esa famosa, habré conseguido la felicidad. Si soy disciplinado, tengo actitud de servicio en mi trabajo, doy lo mejor de mi, demuestro al mundo y a mí mismo que valgo algo. Pero todos hemos pasado por lo mismo, ya que tengo los zapatos con los que tanto soñé, la felicidad me dura un rato, pero después se me antojan otros zapatos. O lo que es peor, doy y doy en mi trabajo y un día, sin más ni más, hacen recorte de personal y yo soy la afortunada a la que corren primero.

No sé cuándo empezó mi adicción a los problemas, pero sí sé por qué la tengo. Al querer ayudar a resolver problemas me siento miembro útil de la sociedad, me siento que mi vida tiene razón de ser. Lo único malo es que hasta hace poco no se me había ocurrido pensar que 1) siempre habrá problemas que resolver 2) no todos los problemas tienen solución 3) al creer que ayudo a resolver un problema, surgirán otros problemas como consecuencia de la solución al primero…

No tiene nada de malo querer ayudar, pero si tanto quiero apagar fuegos, ¿por qué no mejor estudié para ser bombero? Mi experiencia durante los últimos seis años es que hay gente y comunidades que se alimentan de problemas. No saben vivir sin problemas. Tal vez no quieren dejar de tener problemas. Y yo sigo sacando el extinguidor creyendo ciegamente que ayudo en algo.

Lo mismo con el drama, que se puede ver un poco como los problemas. Durante los últimos cinco o seis años tuve una amiga a la que consideré mi amiga más cercana. La escuchaba cuando tenía problemas, nos divertíamos cuando no tenía problemas, pero poco a poco me dí cuenta de que me estaba yo enredando en sus dramas. Y sus dramas desgraciadamente son la mayor parte del tiempo, consecuencia de sus propias acciones. Poco a poco tomé el papel de tapete porque como había tanto drama, casí nunca tenía tiempo para pasarlo conmigo. Me buscaba cuando necesitaba consuelo, cuando necesitaba salir de sus problemas, cuando necesitaba de una amiga. A veces, yo necesitaba de mi amiga, pero mi amiga nunca podía estar ahí para mí porque sus problemas eran más grandes que los míos. Primero me sentía frustrada y abandonada en la amistad, y luego me sentía egoista por esperar algo de ella sabiendo que su vida era tan complicada.

Tuve un periódo de cansancio constante y tumulto emocional a principios de la primavera, en parte como concecuencia de mi papel imaginado de solucionadora de problemas, sobre todo en el trabajo y como concecuencia de esta amistad.

Hace una semana, decidí irme de retiro durante un fin de semana. Me fui a una isla remota cerca de donde vivo, me hospedé en una casa de huéspedes y me puse como objetivo guardar silencio durante dos días. No hablar, tratar de no elaborar mis pensamientos, y descansar.

Fue cuando regresé que decidí que mi trabajo no es resolver los problemas de mi trabajo ni de la gente que me rodea. He hecho lo que he podido para contribuir en mi trabajo de manera positiva, he cometido errores también, pero siempre con buenas intenciones. Si los problemas siguen surguiendo, es independientemente de lo que hago o no hago y tengo que marcar mi límite. Hablé con mi amiga y le dije que la quiero con toda mi alma y que espero de verdad que sus problemas se resuelvan pero que ya no tengo energía para seguir así. Lo más importante para mí fue darme cuenta de que ni ella es mala persona ni yo soy mala persona. Simplemente, esta amistad estaba drenandome y ya no podía yo seguir así.

Lo interesante ha sido observar a mi mente esta semana. Me he sentido inquieta, un poco perdida y a veces hasta apagada. Primero no sabía por qué, hasta que ayer descubrí que es porque mi mente no sabe en dónde fijarse. Ya decidí que el drama de mi amiga no es mi drama, y que los problemas de mi trabajo no son mis problemas. Llevaba años de permitirle a mi mente maquilar y maquilar al rededor de estas dos adicciónes día y noche. Ahora que he dicho basta, mi mente no sabe qué hacer. Tengo síntomas de abstención.

La clave ahora es no dejar que mi mente encuentre una nueva adicción y mejor dirigir esa energía y atención hacia algo con un propósito más duradero y positivo. Si sigo las enseñanzas del yoga, eso sólo puede venir del interior de mi ser. Así que a cultivar el silencio, la calma y el amor mezclados con una buena dosis de paciencia y disiplina mental y poner atención a lo que mi alma me diga.

2 thoughts on “Adicciones

  1. Las adicciones son creadas por la sociedad, nuestro entorno. Pocas veces las creamos nosotros. En el mundo va a existir gente, empresas o lo que sea, que pongan esa semillita de querer ser o hacer algo que realmente no quieres. Solo es parte de lo que yo creo. Me encantó tu texto y conocer como te estás alejando de esas adicciones de las que pocos se dan cuenta. Saludos.

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