Abhyasa o la práctica

Hoy quiero escribir sobre la práctica. Tanto en los Yoga Sutras de Patanjali como en el Bhagavad Gita se le da gran importancia a la práctica. De hecho, la práctica y el desapego son dos principios esenciales en el yoga.

La práctica es por un lado el sadhana diario. Cada persona tiene su propio sadhana, de preferencia guíado por un maestro, pero también puede ser creado por uno mismo.

El sadhana es importante porque es cuando la mente se va acostumrando a usar herramientas como la respiración y la consentración. También es importante porque creamos un momento del día para estar consigo mismo en silencio y aprender a ser sin necesidad de hacer.

Pero la práctica va más allá del sadhana. La práctica también es aprender a vivir una vida consciente. La práctica requiere auto observación y constante reflexión. Al ir por el día a día observamos nuestro estado mental, nuestras actitudes y nuestro comportamiento y tratamos de alinearlo con lo que sabemos (a través del estudio del yoga) es beneficioso para nuestro desarrollo espiritual y el bien de los demás.

Cambiar hábitos y sobre todo los hábitos de pensamiento, toma mucho tiempo y mucha práctica. Es importante reconocer y aceptar el por qué de nuestros hábitos limitantes. El auto análisis puede empezar por reconocer y aceptar situaciones de nuestra vida que han creado ciertos patrones de pensamiento, pero no es necesario. En la práctica del yoga lo más interesante es encontrar de dónde, al interior de nosotros mismos, viene nuestra manera de pensar, no es necesario apuntar hacia experiencias vividas ya que no podemos cambiarlas.

Normalmente, la raíz de nuestros pensamientos y acciones limitantes es alguna sensación de carencia. Esta carencia se traduce de diferentes maneras y es importante saver verla y aceptarla para así tomar nuestra vida y nuestro bienestar por las riendas. Es importante aprender que las experiencias del mundo material jamás podrán satisfacer esa carencia. Solamente nuestro trabajo interior podrá hacerlo.

Con la práctica tanto del sadhana como la práctica del día a día, al calmar nuestra mente, al aceptar nuestra situación y gradualmente cambiar nuestra mentalidad, nos acercamos poco a poco a la fuente interna de abundancia y nos damos cuenta de que no nos falta nada.

Eso hice este fin de semana al entrar una vez más en uno de esos estados de auto-lástima y ‘soledad’. Logré sacarme de ahí al reconocer que mi estado mental y mi percepción son mi responsabilidad. No más culpar las circunstancias. No más culpar simplemente. Mi mente tiene la tendencia a buscar algo que falta, algo que está mal. Pero poco a poco voy acostumbrándola a ver lo que hay y lo que va bien y cultivarlo.

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